El tipo de cambio y
las Reservas Internacionales
Las reservas internacionales constituyen el respaldo de la moneda nacional. Si se observa un billete cualquiera, se notará que tiene una inscripción que reza "pagaderos al portador en las oficinas del banco". Esto significa que un billete es una especie de cheque al portador; la pregunta que surge de inmediato es, ¿qué me paga el banco por presentar un billete?. La respuesta es sencilla: me lo cambia por su respaldo de reservas internacionales. Las reservas se acumulan fundamentalmente en oro y en dólares. El oro no puede ni debe ser tocado, pues es la garantía última de la nación, de modo que las reservas líquidas están compuestas por los dólares. El nivel de oro es de aproximadamente 8 mil millones de dólares.
Cuando las reservas internacionales están amenazadas, es decir, se están acabando, se establecen diversos mecanismos para evitarlo, tales como el aumento del tipo de cambio (o mejor conocido como devaluación de la moneda), y en casos extremos el control cambiario. Para reducir los incentivos de la gente de cambiar el dinero a dólares, se debe establecer un ritmo de devaluación que acompañe tanto a la inflación como a las tasas de interés. Si esto no se efectúa, la población tendrá sobradas razones para cambiar su dinero a dólares y eso afectará las reservas internacionales. Ejemplos de esto se encuentran en la historia reciente (ver ejemplos).
Como muestra la gráfica, para el mes de septiembre de 2007 las reservas internacionales están por el orden los 30 mil millones de dólares, luego de haber alcanzado lo 37,4 mil millones de dólares en el mes de diciembre de 2006, marcando un record histórico, debido al efecto combinado del aumento de los ingresos (altos precios del petróleo) y la disminución de los egresos (control de cambio en manos de Cadivi). Puede observarse como en al año 2007 han disminuido progresivamente, debido a que el gobierno nacional está haciendo uso de estos recursos para financiar gasto corriente.

Considerando que el proyecto de presupuesto de la nación de 2007 está calculado con una significativa subestimación de los ingresos, colocando el barril de petróleo a 26 US$, junto con las elevadas reservas internacionales, el gobierno puede permitirse una leve sobrevaluación de la moneda (bajar el tipo de cambio), tal vez hasta 2000 o 1900 Bs/US$, lo cual tendría un impacto político contundente, a la vez que castigaría a los grandes capitales que han acumulado divisas en el exterior.
A continuación se presenta el tipo de cambio anual, desde 1913 hasta el presente año. Se debe considerar que durante el período 1983 a 1990, se mantuvieron tasas diferenciadas según el tipo de operación, es decir, para la importación de alimentos e insumos médicos, entre otros, se tenía un dólar preferencial, por debajo del cambio para el resto de las operaciones comerciales.



Al comparar la devaluación del tipo cambiario con otras variables macroeconómicas se observa una alta correlación entre la devaluación y la inflación (0,78 con el coeficiente de Pearson). Esto demuestra una vez más la mutua dependencia entre las distintas variables.

¿Qué pasa si el tipo de cambio no se ajusta a las variables económicas?
Entre enero y noviembre de 1995 el tipo de cambio se mantuvo controlado en 170 Bs/US$. Luego en Diciembre se devalúa la moneda a 252 Bs/US$. El ejemplo supone que en enero del 95 dispongo de Bs. 170 y tengo la opción de cambiarlo por un dólar.
I. Consideremos inicialmente sólo el efecto de la inflación, que ese año se registró en 60%. Si en enero compraba un dólar y lo llevaba afuera para gastarlo, sufriría una inflación de aproximadamente 3%. El desgaste sufrido por la moneda para el mes de noviembre era de Bs. 106 si lo dejaba en el país (por la inflación de 60%), y de Bs. 165 si lo gastaba afuera (por la inflación de 3%). Por lo tanto resulta mejor gastarlo afuera y no en Venezuela.
II. Si se agrega ahora la posibilidad de obtener intereses bancarios, se tienen tasas en Venezuela de 22% y en el exterior de 5% aproximadamente. Si deposito en enero los Bs. 170 en un banco hasta noviembre, el efecto neto de desgaste (22% de intereses ganados menos 60% de inflación sufrida) me resulta en Bs. 130 (algo mejor que los 106 del primer caso), pero si por el contrario cambio en enero a dólares y lo deposito afuera en un banco, tendré entonces al final Bs. 173 (5% de intereses ganados menos 3% de inflación sufrida). Por lo tanto resulta ahora mucho mejor invertirlo afuera y no en Venezuela.
III. Sin embargo, al efectuar la conversión monetaria en diciembre, los incentivos son aún mayores, pues se reciben en términos netos Bs. 243 para el primer caso (sólo bajo el efecto de la inflación), y Bs. 255 en el segundo (con posibilidad de invertir en un banco). Estuvieron dadas así todas las condiciones para que la gente cambiara sus bolívares a dólares. Esto amenazó la integridad de las reservas.
En ocasiones también puede parecer atractivo endeudarse en dólares, para aprovechar bajos intereses y la estabilidad relativa del tipo cambiario. Sin embargo, los escenarios cambiantes pueden jugarnos una mala pasada. Supóngase como ejemplo que se solicita un pagaré para cancelar a 12 meses, con pago de capital e intereses al vencimiento; el monto del préstamo es de US$ 1.000. Se tienen cuatro escenarios: 1) de Diciembre de 1994 a Noviembre de 1995, 2) de Enero de 1995 a Diciembre de 1995, 3) de Enero de 1996 a Diciembre de 1996 y 4) de Enero de 1997 a Diciembre de 1997. Se plantean tres opciones en cada escenario: a) endeudarse en bolívares, b) endeudarse en dólares y c) cambiar bolívares a dólares para endeudarse en dólares.

Como puede apreciarse, al comparar los montos a pagar al vencimiento en 1995 y 1996 (segundo y tercer escenarios) resultaba perjudicial endeudarse en dólares, pero en el primero y el cuarto escenarios resultaba por el contrario beneficioso. El riesgo está en la devaluación.