|
El tipo de cambio y
las Reservas Internacionales
El 4 de junio de 2010, salió publicado en la Gaceta Oficial Nro. 39.439, el Convenio Cambiario Nro. 18, en el cual se faculta al Banco Central de Venezuela para regular las operaciones en moneda nacional (Bs) de los bonos o títulos de la República emitidos en moneda extranjera. A tales efectos el BCV emitió una serie de documentos destinados a regular tales operaciones:
• Resolución N° 10-06-01. Normas relativas a las operaciones en el mercado de divisas.
• Instructivo para realizar Operaciones de Compra y Venta de Títulos Valores denominados en Moneda Extranjera en el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME)
• Guía para realizar Operaciones de Compra y Venta de Títulos Valores denominados en Moneda Extranjera en el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME)
• Síntesís Ilustrada del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME)
• Aviso Oficial. Límites máximos de comisiones, tarifas o recargos por las operaciones y actividades que en él se mencionan.
El tipo de cambio implícito que generan las transacciones de los títulos valores puede verse aquí.
A comienzos de año, el 8 de enero de 2010, salió publicado en la Gaceta Oficial Nro. 274.064, el Convenio Cambiario Nro. 14, en el cual se establecía nuevamente en Venezuela un tipo de cambio dual, similar al que se tuvo con Recadi entre 1987 y 1988 (7,50 y 14,50 Bs/USD). Los dos tipos de cambio serían 2,60 y 4,30 Bs/USD, según el concepto de la operación.
Quedó claro que con esta devaluación no pudo ser controlado el tipo de cambio permuta, y por otra parte, lejos de de combatir la inflación, el gobierno estaba garantizando los bolívares requeridos para financiar los gastos del 2010, puesto que el ingreso petrolero se duplica al pasar de 2,15 a 4,30 Bs/USD (recibe la misma cantidad de dólares pero ahora representa el doble de bolívares), lo cual equivale también a que la deuda interna se le redujo a la mitad (requiere ahora la mitad de los dólares para pagar la deuda que se tiene a la fecha), y por otra parte, se asegura que la deuda externa se mantenga prácticamente al mismo costo cuando el convenio expresamente establece que el pago de deuda pública externa se efectuará a 2,60 Bs/USD. Así mismo, la compra de divisas al Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) se efectuará a 4,30, duplicando el ingreso en bolívares para las operaciones del fondo.
Pero podría quedar la duda si realmente tendrá algún efecto para reducir la inflación. Se plantean entonces varios escenarios de análisis, y la respuesta en todos es NO. Bajo el supuesto hipotético de que los importadores calculaban sus costos a 2,15 Bs/USD, el sólo hecho de pasar a 2,6 supone un incremento de 20,9% en sus costos; y si en lugar de 2,60 pasaron a 4,30, entonces el incremento fue de 100%. Bajo el supuesto de que los importadores calculaban sus costos al dólar permuta, mediante el canje de bonos emitidos en dólares pero adquiridos en bolívares (ver más), en caso de que se mantengan las mismas restricciones cambiarias a través de Cadivi, continuarán calculando sus costos de la misma forma pero con el incremento que sufra esta referencia
cambiaria en el mercado. De modo que en ambos escenarios se incrementarían los precios (= mayor inflación).
Puedes descargar aquí el tipo de cambio oficial mensual (desde 1996), y aquí el tipo de cambio oficial diario desde 1985 hasta 1996.
A continuación se presenta el tipo de cambio
anual, desde 1913 hasta el presente año. Se debe considerar que durante el
período 1983 a 1990, se mantuvieron tasas diferenciadas según el tipo de
operación, es decir, para la importación de alimentos e insumos médicos, entre
otros, se tenía un dólar preferencial, por debajo del cambio para el resto de
las operaciones comerciales.



Al comparar la devaluación del tipo cambiario
con otras variables macroeconómicas se observa una alta correlación entre la
devaluación y la inflación (0,78 con el coeficiente de Pearson). Esto
demuestra una vez más la mutua dependencia entre las distintas variables.

Las reservas
internacionales constituyen el
respaldo de la moneda nacional. Si se observa un
billete cualquiera, se notará que tiene una inscripción que reza "pagaderos al
portador en las oficinas del banco". Esto significa que un billete es una
especie de cheque al portador; la pregunta que surge de inmediato es, ¿qué me
paga el banco por presentar un billete?. La respuesta es sencilla: me lo cambia
por su respaldo de reservas internacionales. Las reservas se acumulan
fundamentalmente en oro y en dólares. El oro no puede ni debe ser tocado, pues
es la garantía última de la nación, de modo que las reservas líquidas están
compuestas por los dólares. El nivel de oro es de aproximadamente 8 mil millones
de dólares. Puedes descargar aquí el nivel de reservas mensual o diario.
Cuando las reservas
internacionales están amenazadas, es decir, se están acabando, se establecen
diversos mecanismos para evitarlo, tales como el aumento del tipo de cambio (o
mejor conocido como devaluación de la moneda), y en casos extremos el control
cambiario. Para reducir los incentivos de la gente de cambiar el dinero a
dólares, se debe establecer un ritmo de devaluación que acompañe tanto a la
inflación como a las tasas de interés. Si esto no se efectúa, la población
tendrá sobradas razones para cambiar su dinero a dólares y eso afectará las
reservas internacionales. Ejemplos de esto se encuentran en la historia reciente
(ver ejemplos).
Como muestra la gráfica, las reservas internacionales están por el orden los 27,8
mil millones de dólares (mayo 2010), luego de haber alcanzado lo 43 mil millones de
dólares en el mes de diciembre de 2008, marcando un
record histórico, debido al efecto combinado
del aumento de los ingresos (altos precios del petróleo) y la disminución de los
egresos (control de cambio en manos de Cadivi).

¿Qué pasa si el tipo de cambio no se ajusta a las variables económicas?
Entre enero y noviembre de
1995 el tipo de cambio se mantuvo controlado en 170 Bs/US$. Luego en Diciembre
se devalúa la moneda a 252 Bs/US$. El ejemplo supone que en enero del 95 dispongo de
Bs. 170 y tengo la opción de cambiarlo por un dólar.
I. Consideremos
inicialmente sólo el efecto de la inflación, que ese año se registró en 60%. Si
en enero compraba un dólar y lo llevaba afuera para gastarlo, sufriría una
inflación de aproximadamente 3%. El desgaste sufrido por la moneda para el mes
de noviembre era de Bs. 106 si lo dejaba en el país (por la inflación de 60%), y
de Bs. 165 si lo gastaba afuera (por la inflación de 3%). Por lo tanto resulta
mejor gastarlo afuera y no en Venezuela.
II. Si se agrega ahora la
posibilidad de obtener intereses bancarios, se tienen tasas en Venezuela de 22%
y en el exterior de 5% aproximadamente. Si deposito en enero los Bs. 170 en un
banco hasta noviembre, el efecto neto de desgaste (22% de intereses ganados
menos 60% de inflación sufrida) me resulta en Bs. 130 (algo mejor que los 106
del primer caso), pero si por el contrario cambio en enero a dólares y lo
deposito afuera en un banco, tendré entonces al final Bs. 173 (5% de intereses
ganados menos 3% de inflación sufrida). Por lo tanto resulta ahora mucho mejor
invertirlo afuera y no en Venezuela.
III. Sin embargo, al
efectuar la conversión monetaria en diciembre, los
incentivos son aún mayores, pues se reciben en términos netos Bs. 243 para el
primer caso (sólo bajo el efecto de la inflación), y Bs. 255 en el segundo (con
posibilidad de invertir en un banco). Estuvieron dadas así todas las condiciones para que la gente cambiara sus
bolívares a dólares. Esto amenazó la integridad de las reservas.
En ocasiones también puede parecer
atractivo endeudarse en dólares, para aprovechar bajos intereses y la
estabilidad relativa del tipo cambiario. Sin embargo, los escenarios cambiantes
pueden jugarnos una mala pasada. Supóngase como ejemplo que se solicita un pagaré
para cancelar a 12 meses, con pago de capital e intereses al vencimiento; el monto
del préstamo es de US$ 1.000. Se tienen cuatro escenarios:
1) de Diciembre de 1994 a Noviembre de 1995,
2) de Enero de 1995 a Diciembre de 1995,
3) de Enero de 1996 a Diciembre de 1996 y
4) de Enero de 1997 a Diciembre de 1997.
Se plantean tres opciones en cada escenario:
a) endeudarse en bolívares,
b)
endeudarse en dólares y
c) cambiar bolívares a dólares para endeudarse en
dólares.

Como puede apreciarse, al
comparar los montos a pagar al vencimiento en
1995 y 1996 (segundo y tercer escenarios) resultaba perjudicial endeudarse en
dólares, pero en el primero y el cuarto escenarios resultaba por el contrario
beneficioso. El riesgo está en la devaluación.
REGRESAR A LA PAGINA
PRINCIPAL |